
El cuidado del medio ambiente aún aparece como una materia pendiente entre los...
El cuidado del medio ambiente aún aparece como una materia pendiente entre los argentinos.
El cuidado del medio ambiente aún aparece como una materia pendiente entre los argentinos. Por esta razón, muchos medios de comunicación estamos tratando de contribuir a la causa ambientalista, comunicando información de gran relevancia para que todos y cada uno de nosotros empecemos a tomar conciencia y a cuidar a nuestro Planeta. Uno de esos medios es La Voz del Interior, publicación que semanalmente aborda distintos enfoques y situaciones, como las ideas que compartimos en este artículo.
Números que preocupan
De acuerdo a un estudio realizado por la Secretaría de Investigación de la Universidad Empresarial Siglo 21, un gran porcentaje de la población derrocha agua, deja luces y televisores encendidos, tira las pilas usadas al tacho de la basura y no lleva bolsa propia al hacer sus compras domésticas.
Tras consultar a 1062 personas respecto a la conducta sobre el cuidado del medio ambiente, casi la mitad de los encuestados (47%) aseguró que ‘siempre’ o ‘casi siempre’ demoran más de 10 minutos en bañarse, con lo cual gastan unos 200 litros o más.
Otra de las preguntas apuntaba a saber la frecuencia con que las personas mantienen abierta la canilla mientras se cepillan sus dientes o enjabonan la vajilla. El 35% de los encuestados afirmó dejar abierta la canilla siempre y casi siempre, utilizando innecesariamente 30 litros de agua. En el lavado de platos, 4 de cada 10 manifestó hacerlo con frecuencia, lo que implica el derroche de 100 litros de agua.
Consumos diarios
De acuerdo a los registros de Aguas Cordobesas, el 2004 fue el año de mayor consumo de agua: 353 litros diarios por persona, y desde entonces viene bajando. Precisamente, en el 2010, cada cordobés utilizó 292 litros de agua por día, mientras que en 2009 fueron 323 litros.
Sin embargo, en comparación a otras ciudades, los cordobeses no son muy cuidadosos. En la Ciudad de México, se consumen 178 litros por día por persona; en Quito, 197; en Santiago de Chile 243, y en Bogotá, 114, según un estudio internacional de Siemens.
Claro que hay ciudades menos cuidadosas, como en Montevideo, donde se consumen 374 litros por persona por día. Pero los peores consumidores de América latina están en Capital Federal. Allí, la cifra es obscena: 669 litros por día por persona. La Organización Mundial de la Salud fija 80 litros diarios por persona para necesidades vitales como aseo, cocina y bebida.
Cuestión de generaciones
De acuerdo al mismo estudio, la situación empeora en relación a los jóvenes, quienes parecerían no tener una conciencia ambiental incorporada.
Mientras que el 38% de los adultos entre 51 y 70 años manifestó superar los 10 minutos al bañarse, la cifra asciende al 60% si hablamos de jóvenes de 21 a 30 años.
Además, el 51% de los encuestados de 21 a 30 años deja la canilla de agua abierta al lavar la vajilla, y esa cifra se reduce al 31% entre los adultos de 51 a 70.
En cuanto a dejar los aparatos eléctricos encendidos cuando no se están utilizando, 38% deja en funcionamiento las computadoras, 45% las luces de un ambiente aunque no haya nadie allí, el 33% la tele y el 25% la radio.
Además, el 49% de los encuestados nunca o casi nunca tienen en cuenta, a la hora de comprar un producto electrónico, la eficiencia del consumo energético de ellos.
También se detectó que 3 de cada 10 personas optan por tirar las pilas usadas a la basura siempre o casi siempre.
Y a pesar de la campaña en distintos supermercados para que los clientes lleven sus propias bolsas, aún queda un gran camino para recorrer. El 46% de los encuestados nunca o casi nunca llevan sus propias bolsas.
Ejemplo a imitar
En una nota publicada por el diario La Voz del Interior, una vecina de San Vicente, Mabel Paira, cuenta distintas costumbres simples que le permiten no gastar de más los recursos naturales que utiliza.
Esta docente ambientalista cuenta que en su familia están acostumbrados a darse duchas rápidas. Se cepillan los dientes y lavan los platos sin dejar todo el tiempo la canilla prendida. Para no gastar energía, lavan siempre que se pueda con agua fría. En invierno, utilizan los calefactores sólo cuando están presentes.
Además, su familia jamás tira una pila a la basura. Las guardan en una bolsa especial, para luego colocarlas en los lugares de recolección. “Mi hijo es hipoacúsico, así que tenemos especial cuidado porque las pilas del audífono son altamente contaminantes”, cuenta.
“Cuidar el ambiente no es difícil, es un hábito”, comenta. Desde hace tres años, Mabel tiene una bolsa de cuero que usa para ir al súper y así evita pedir bolsitas de plástico en cada compra. En su casa, no se usa ni la manguera ni el balde para limpiar el piso. “Con barrer alcanza”, comenta.
Para ella, las hojas de los árboles no son basura. “Tengo árboles en mi patio, las hojas que caen se transforma en tierra, y la tierra me sirve para trabajar en el vivero de la escuela”, dice Mabel, quien es vicedirectora de la Escuela Ángel Ávalos de San Vicente.
Como es docente, replica con sus alumnos los hábitos que tiene en su casa. Y asegura que da muy buenos resultados, que no sólo aprenden los chicos si no también sus familias.
“En toda la escuela no hay basura porque a los chicos se les enseña que no hay que tirar papeles. Además, más que reciclar, se evita el desperdicio de papel: el niño sabe que el papel es recurso muy crítico, pues viene del árbol y que la fabricación del papel tiene un impacto negativo”.
Recomendaciones
En la cocina. Cuando se lavan los platos, no dejar correr el agua mientras está enjabonando. Se pueden colocar accesorios en las salidas de los grifos que distribuyen mejor el agua y hacen más rápido el enjuague. Para frutas y verduras es suficiente poner agua limpia en un recipiente o en la pileta de la cocina.
En el baño. No abra la ducha si aún no está dispuesto a bañarse. Tomar duchas más breves, así se ahorra agua y energía. No dejar correr el agua mientras cepilla sus dientes o se afeita.
En el exterior. No riegue el jardín con manguera, use regadera o balde. Riegue por la mañana temprano o por la noche para evitar la evaporación. Lave su auto con cepillo y balde.
Aire acondicionado. Regularlo a 24°C, no menos; usarlo cuando la gente se encuentre en la sala, no dejarlo en funcionamiento todo el día. Cuando no hace tanto calor, usar ventiladores en lugar de aire acondicionado.
Heladeras. Controlar que no tengan pérdidas.
Lámparas. Terminar de reemplazarlas por lámparas de bajo consumo.
Plancha. Acumular las prendas durante el día y planchar en una sola vez.
Otros aparatos electrónicos. Apagarlos totalmente, no dejarlos en “stand by”. Usar el lavarropas y el lavavajillas cuando estén llenos y con ciclos cortos.